Plymouth se convierte en el epicentro de la guerra submarina del futuro de la Royal Nevy
El Reino Unido invertirá £350 millones en una planta de drones submarinos autónomos en Plymouth. Equipados con IA avanzada, estos dispositivos monitorearán infraestructura crítica y actividades rusas, reforzando la seguridad marítima de la OTAN en el Atlántico Norte con tecnología silenciosa y de largo alcance.

LONDRES, REINO UNIDO — En respuesta a la creciente actividad de submarinos rusos en aguas estratégicas, el Reino Unido ha puesto en marcha un proyecto revolucionario: la construcción de una fábrica de drones submarinos autónomos en Plymouth, con una inversión inicial de 350 millones de libras (477 millones de dólares). Esta instalación, desarrollada en colaboración con la empresa alemana de defensa Helsing, representa un salto cualitativo en la guerra antisubmarina (ASW, por sus siglas en inglés) y refuerza las capacidades de la OTAN en el Atlántico Norte.
Tecnología silenciosa y persistente
El corazón de este proyecto son los planeadores submarinos SG 1 Fathom, vehículos no tripulados que operan con inteligencia artificial. Con apenas dos metros de longitud y 60 kilogramos de peso, estos drones pueden sumergirse hasta 1.000 metros de profundidad y permanecer en misión hasta tres meses, aprovechando las corrientes oceánicas para moverse de manera casi imperceptible.
«Estamos ante un cambio de paradigma», explica un alto funcionario del Ministerio de Defensa británico. «A diferencia de los submarinos convencionales, estos drones no necesitan reaprovisionamiento y pueden monitorear infraestructura crítica, como cables de comunicaciones submarinos, durante largos períodos sin ser detectados».
IA que escucha diez veces mejor
El sistema Lura, desarrollado por Helsing, es la pieza clave que dota a estos drones de capacidades excepcionales:
- Procesamiento acústico avanzado: detecta sonidos diez veces más silenciosos que los sistemas tradicionales.
- Clasificación rápida: identifica contactos submarinos cuarenta veces más rápido.
- Trabajo en enjambre: múltiples drones operan coordinados por un solo operador, compartiendo datos en tiempo real con buques, aeronaves y centros de mando aliados.
Esta tecnología no solo mejora la eficacia en misiones de vigilancia, sino que también reduce costos operativos y minimiza riesgos para el personal militar.

Una respuesta a la amenaza rusa
La decisión de instalar esta fábrica en Plymouth no es casual. La ciudad, ubicada en el suroeste de Inglaterra, es un punto estratégico para operaciones en el Atlántico Norte y el Ártico, regiones donde la OTAN ha reportado un aumento en la actividad de submarinos rusos.
«Rusia ha demostrado su capacidad para interferir en infraestructuras submarinas críticas», advierte un analista naval. «Estos drones proporcionarán una vigilancia persistente en zonas donde los submarinos convencionales no pueden operar de manera discreta durante largos períodos».
El proyecto se enmarca dentro del Proyecto Cabot de la Marina Real Británica, que busca integrar sistemas tripulados y no tripulados en una red de vigilancia marítima conectada.
Impacto económico y estratégico
Más allá de sus implicaciones militares, la fábrica generará cientos de empleos especializados en Plymouth, consolidando a la región como un hub tecnológico en sistemas autónomos marítimos. Además, el Reino Unido busca posicionarse como proveedor clave para aliados en el Báltico y los países nórdicos, quienes enfrentan desafíos similares con la presencia rusa.
La producción comenzará a finales de 2025, con entregas iniciales de cientos de drones y capacidad para escalar a miles de unidades en los próximos años.
El futuro de la guerra submarina
Este proyecto refleja una tendencia global hacia la automatización y la IA en defensa. «La guerra antisubmarina ya no depende únicamente de grandes submarinos o patrullas aéreas», señala un experto en defensa marítima. «Ahora, enjambres de drones inteligentes pueden cubrir vastas áreas oceánicas con mayor eficiencia y menor riesgo».
Con esta inversión, el Reino Unido no solo fortalece su disuasión frente a Rusia, sino que también sienta las bases para una nueva era en la defensa submarina, donde la tecnología autónoma y la inteligencia artificial serán protagonistas.
Fuentes: Defense Express