Sudáfrica refuerza el control de operaciones reabastecimiento naval para proteger a los pingüinos
El gobierno sudafricano implementó nuevas y estrictas regulaciones sobre las operaciones de transferencia de buque a buque (STS) en su costa, con énfasis en la Bahía de Algoa, buscando reducir derrames, preservar ecosistemas marinos y garantizar la supervivencia del pingüino africano en peligro crítico.

Puerto Elizabeth, Sudáfrica / 23 de agosto de 2025 — El Ministerio de Silvicultura, Pesca y Medio Ambiente de Sudáfrica anunció la entrada en vigor de un marco regulatorio más estricto para las operaciones de transferencia de buque a buque (STS) en aguas nacionales. Las nuevas normas, publicadas en el Boletín Oficial y firmadas por el ministro Dion George, establecen límites precisos para el abastecimiento de combustible en alta mar, con el objetivo de reducir el riesgo de contaminación, proteger la biodiversidad costera y garantizar la supervivencia del pingüino africano, especie catalogada como en peligro crítico de extinción.
La medida llega en un contexto de aumento del tráfico marítimo por la ruta del Cabo de Buena Esperanza, alternativa estratégica utilizada desde la crisis en el Mar Rojo. Esta intensificación ha transformado a la Bahía de Algoa en un centro de reabastecimiento clave, pero también en un punto de alta sensibilidad ambiental, con consecuencias directas para su fauna marina.

Un marco normativo de amplio alcance
Las disposiciones contemplan zonas prohibidas para operaciones STS, que incluyen áreas marinas protegidas, zonas de acuicultura y franjas de hasta cinco millas náuticas de dichas áreas. También se restringen las transferencias a menos de tres millas náuticas de la línea de marea alta.
En la Bahía de Algoa, las reglas fijan condiciones meteorológicas estrictas: vientos menores a 22 nudos y olas inferiores a dos metros. El ministro George aclaró que estos parámetros podrán replicarse en otras regiones del litoral sudafricano. Además, cada operador deberá presentar un Plan de Gestión Ambiental individual, aprobado previamente por la cartera ministerial, y la tripulación involucrada tendrá la obligación de completar un curso de concienciación ambiental.
El reglamento también obliga a la implementación de medidas anticontaminación: sistemas de detección de fugas, bandejas de goteo, barreras flotantes y la disponibilidad inmediata de embarcaciones de respuesta a derrames dentro de un radio de cinco millas náuticas.
Protección directa a la fauna marina
El texto normativo introduce una disposición inédita en la región: la observación y monitoreo en tiempo real de pingüinos africanos, aves marinas y mamíferos mediante hidrófonos y patrullas visuales. En caso de incidentes, los operadores deberán activar planes de contingencia inmediatos para la atención de animales contaminados o heridos.
La medida se centra especialmente en el pingüino africano (Spheniscus demersus), cuya población ha sufrido un descenso alarmante. Datos de la ONG SANCCOB señalan que la colonia de la isla Santa Cruz, en la Bahía de Algoa, pasó de 8.000 parejas reproductoras en 2015 a apenas 700 en la actualidad, lo que representa una reducción superior al 90 % en menos de una década. La organización atribuye la caída al ruido submarino y a pequeños derrames de hidrocarburos vinculados al auge de las operaciones STS.

Tensiones entre protección ambiental y logística marítima
Aunque el gobierno ha calificado las normas como un equilibrio entre desarrollo portuario y protección ambiental, varios grupos conservacionistas expresaron escepticismo. SANCCOB advirtió que, pese a las restricciones, las reglas aún permiten operaciones nocturnas y no contemplan la reducción de altura de olas de dos a un metro, lo que —según la ONG— incrementa el riesgo de derrames en condiciones adversas.
Otro punto de crítica es la eliminación de la obligación de cumplir con las directrices de la Organización Marítima Internacional (OMI) sobre reducción del ruido submarino, un aspecto clave para mitigar el impacto sobre aves marinas y mamíferos que dependen de la comunicación acústica.
Implicaciones geopolíticas y marítimas
Más allá de su impacto ecológico, estas regulaciones también tienen un alcance geopolítico. Con el estrecho de Bab el-Mandeb y el Mar Rojo afectados por la inestabilidad regional, la costa sudafricana se ha consolidado como paso obligado en el comercio energético y de mercancías hacia Europa y Asia. El incremento de operaciones STS en el Atlántico sur, especialmente en Algoa, plantea un desafío para compatibilizar seguridad energética global y sostenibilidad ambiental local.
Con multas de hasta R2 millones (unos 2,1 millones de dólares) y penas de prisión de hasta cinco años, el gobierno busca enviar una señal de tolerancia cero ante incidentes de contaminación marítima. El éxito de estas medidas será observado de cerca no solo por la industria naviera, sino también por organismos internacionales de protección ambiental y por los países que dependen de la ruta del Cabo.
Fuentes: Mail & Guardian, Daily Maverick, Business Day