Petroleros griegos eluden el Mar Rojo ante la amenaza hutíe
Varios petroleros gestionados por armadores griegos han comenzado a evitar el Mar Rojo y el Canal de Suez, optando por rodear África. La decisión responde al incremento de ataques hutíes, que han dejado muertos y hundimientos en la región.

SANÁ, YEMEN – El Mar Rojo, una arteria marítima vital para el comercio global, se ha convertido en un escenario demasiado peligroso para algunos de los buques más importantes de la industria petrolera. Petroleros gestionados por compañías griegas que transportan crudo ruso hacia Asia están abandonando esta vía estratégica para navegar por la extensa y costosa ruta alrededor del Cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África.
Este giro forzoso en el tráfico marítimo se produce tras una escalada de ataques mortales atribuidos al grupo rebelde hutí, que opera desde Yemen con apoyo iraní. En las últimas semanas, los ataques se han intensificado, incluyendo el asalto a un granelero con bandera liberiana que dejó cuatro marineros muertos, y el hundimiento de otro buque comercial en julio, ambos operados por intereses griegos.
Según datos de envío proporcionados por LSEG y testimonios de comerciantes de petróleo, buques como el Minerva Elpida, Minerva Vera y Nissos Ios, que transportan un total estimado de 300.000 toneladas métricas de crudo de los Urales, zarparon entre fines de junio y comienzos de julio rumbo a India, evitando deliberadamente el paso por el Mar Rojo.
La elección de la larga ruta africana, pese a sus implicaciones logísticas y financieras, responde al temor creciente entre los armadores de que los buques con vínculos occidentales —y especialmente aquellos con historial de escala en puertos israelíes— se hayan convertido en blancos prioritarios para los hutíes, quienes afirman actuar en solidaridad con la causa palestina en medio del conflicto en Gaza.
El buque Nissos Ios, un Suezmax con bandera de las Islas Marshall, tiene capacidad para transportar hasta un millón de barriles de petróleo. Está gestionado por Kyklades Maritime y asegurado por la noruega Gard, una de las principales firmas europeas de protección e indemnización (P&I). Por su parte, el Minerva Elpida, de bandera griega y tipo Aframax, junto al Minerva Vera, con pabellón maltés, también Suezmax, son operados por Minerva Marine y asegurados por NorthStandard.

Las compañías involucradas han declinado responder quién tomó la decisión de alterar la ruta. Tampoco se ha confirmado si fue una medida adoptada exclusivamente por los armadores, los fletadores, o fruto de una decisión conjunta ante el creciente riesgo. Lo que sí se sabe es que la desviación no es menor: tomar la vía africana duplica el tiempo de tránsito. Un trayecto hacia Europa que normalmente dura 15 días a través del Canal de Suez, puede extenderse ahora a 30 días o más.
El impacto financiero es considerable. Las primas de seguros por riesgo de guerra se han disparado, añadiendo cientos de miles de dólares adicionales por viaje. La aseguradora Gard, que ha confirmado escalas anteriores de algunos de estos buques en puertos israelíes desde octubre de 2023, advierte que este historial podría aumentar la probabilidad de ser atacados en aguas hostiles.
Fuentes de NorthStandard aseguran que las decisiones sobre rutas no suelen ser impuestas por las aseguradoras, sino que surgen tras discusiones entre los armadores y las compañías fletadoras, en función de la evolución del riesgo operativo. El reciente patrón de desvío indica que el riesgo percibido en el Mar Rojo ha superado el umbral de tolerancia para buena parte del sector energético vinculado a Rusia.
Este fenómeno no es aislado. Si bien muchas navieras occidentales comenzaron a evitar el Mar Rojo a finales de 2023, los envíos de crudo ruso mantenían su flujo, en parte gracias al respaldo político de Teherán a Moscú. Sin embargo, los últimos ataques parecen haber alterado ese equilibrio.
La seguridad en la región continúa deteriorándose, y los costos humanos y económicos se acumulan. En este escenario volátil, los petroleros griegos que transportan energía desde Rusia hacia Asia se ven forzados a navegar más lejos, gastar más y asumir nuevos desafíos logísticos, todo para reducir la posibilidad de convertirse en la próxima víctima en una guerra que también se libra en alta mar.
Fuentes: Reuters, Market Screener