31 de agosto de 2025

Corea del Sur presiona a Washington para avanzar en submarinos nucleares ante el aumento de tensión con Pyongyang

Corea del Sur evalúa revisar su acuerdo nuclear con Estados Unidos para habilitar el desarrollo de submarinos de propulsión nuclear, en respuesta al avance tecnológico de Corea del Norte y a una posible flexibilización de Washington en materia de proliferación nuclear.

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SEÚL, COREA DEL SUR – Corea del Sur analiza dar un paso decisivo en su política de defensa naval: renegociar con Estados Unidos el Acuerdo 123, con el objetivo de permitir el desarrollo o adquisición de submarinos de propulsión nuclear. Así lo confirmó Cho Hyun, nominado como nuevo Ministro de Asuntos Exteriores, durante su audiencia de confirmación ante el Parlamento surcoreano.

El Acuerdo 123, que regula desde 1974 la cooperación nuclear entre Washington y Seúl, impone estrictas restricciones al enriquecimiento de uranio y al reprocesamiento de material nuclear, limitando su uso exclusivamente a fines pacíficos. Cho Hyun dejó entrever que Corea del Sur podría proponer una modificación puntual del tratado, a fin de incorporar capacidades de propulsión naval con fines de disuasión estratégica.

“Estamos explorando las condiciones necesarias para introducir submarinos nucleares, en coordinación con Estados Unidos y respetando el marco internacional de no proliferación”, declaró Cho. La reciente resolución de una disputa bilateral sobre propiedad intelectual, añadió, ha despejado el camino para restablecer la cooperación tecnológica de alto nivel entre ambos países.

Corea del Norte acelera su desarrollo naval nuclear

El debate en Seúl se produce en un contexto de creciente inquietud por los avances de Corea del Norte. Según evaluaciones de inteligencia recientes, Pyongyang habría finalizado la construcción de su primer submarino balístico de propulsión nuclear, con capacidad para portar misiles Pukguksong-6. El buque, avistado en un astillero durante una visita de Kim Jong-un, mide más de 100 metros de eslora y 12 metros de diámetro, un diseño que sugiere apoyo técnico extranjero, posiblemente ruso.

Esta evolución ha generado preocupación entre analistas surcoreanos, que advierten sobre un cambio drástico en el equilibrio de poder submarino en la península. “Los submarinos nucleares no son una opción: son una necesidad para mantener la disuasión creíble ante una amenaza asimétrica”, afirmó el legislador Kim Gunn durante la audiencia.

El submarino, bautizado como ‘Héroe Kim Kun-ok’ y botado en septiembre del 2023, se encuentra equipado con misiles balísticos.
Washington en una encrucijada estratégica

La posible revisión del Acuerdo 123 no será sencilla. Cualquier modificación requiere el consentimiento del Ejecutivo estadounidense y, potencialmente, del Congreso, según la Ley de Energía Atómica de EE.UU. Hasta ahora, altos funcionarios estadounidenses, incluido el secretario de Defensa Lloyd Austin, se han mostrado reticentes, citando los compromisos de Washington bajo el pacto AUKUS con Australia y Reino Unido, que prioriza el desarrollo conjunto de submarinos nucleares en el Indo-Pacífico.

Las reservas de EE.UU. se ven reforzadas por antecedentes polémicos de Corea del Sur. En 2004, el Organismo Internacional de Energía Atómica reveló que científicos surcoreanos realizaron en secreto experimentos de enriquecimiento de uranio, lo que continúa sembrando desconfianza sobre una expansión no controlada de sus capacidades nucleares.

El legado del Proyecto 362

No es la primera vez que Corea del Sur contempla esta tecnología. En 2003, durante el gobierno de Roh Moo-hyun, el país puso en marcha el Proyecto 362, una ambiciosa iniciativa para desarrollar tres submarinos nucleares basados en el diseño francés Barracuda, propulsados por un reactor BANDI-60 alimentado con uranio enriquecido entre el 21 % y el 45 %. Aunque el proyecto fue cancelado en 2004 tras filtraciones a la prensa y presión del OIEA, los avances técnicos logrados entonces continúan siendo valorados por expertos como una base tecnológica sólida que podría reactivarse bajo un nuevo consenso diplomático.

Disuasión y autonomía estratégica

El creciente respaldo político a los submarinos de propulsión nuclear en Corea del Sur responde no solo a la amenaza del Norte, sino también al deseo de aumentar la autonomía estratégica en un entorno de alianzas cambiantes. Legisladores como Yu Yong-weon han propuesto que Corea del Sur realice concesiones técnicas o políticas a Washington para asegurar una revisión del marco vigente, sin violar los principios de no proliferación.

Cho Hyun avaló esa postura, subrayando que todas las actividades nucleares seguirían siendo civiles y supervisadas. Señaló, además, que Corea del Sur podría avanzar en el desarrollo de combustible para pequeños reactores modulares, e incluso establecer su propia capacidad para enriquecer uranio por debajo del 20 %, límite permitido bajo la revisión de 2015 del Acuerdo 123.

Perspectivas a futuro

La nominación de Cho Hyun como jefe de la diplomacia surcoreana –confirmada el 23 de junio por el presidente Lee Jae-myung– coloca a un experimentado diplomático al frente de una agenda internacional compleja. Con una trayectoria que incluye funciones clave ante la ONU, en India y Austria, y tras haber sido vicecanciller y representante permanente en Nueva York, Cho llega en un momento en que la arquitectura de seguridad del noreste asiático está bajo presión.

La decisión sobre si Corea del Sur podrá o no incorporar submarinos de propulsión nuclear dependerá ahora de su capacidad para convencer a Washington, proyectar confianza técnica y política, y adaptarse al nuevo tablero geoestratégico que Corea del Norte, Rusia y China están contribuyendo a redefinir.

Fuentes: Hankyoreh