30 de agosto de 2025

Estados Unidos endurece controles para excluir tecnología china de los cables submarinos de internet

Estados Unidos avanza en nuevas regulaciones para excluir tecnología china de los cables submarinos de internet. La medida, impulsada por la FCC, busca blindar las redes críticas ante amenazas de ciberespionaje y control extranjero, en un contexto geopolítico cada vez más tenso.

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WASHINGTON D. C., ESTADOS UNIDOS – En un nuevo capítulo de la creciente disputa tecnológica con China, Estados Unidos se prepara para implementar regulaciones que prohíban el uso de tecnología y equipos chinos en cables submarinos de internet que conectan al país con el resto del mundo. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) confirmó la decisión este miércoles, invocando motivos de seguridad nacional y subrayando su preocupación por el posible acceso extranjero no autorizado a datos sensibles.

Las nuevas reglas, aún en fase de desarrollo, impedirán la participación de empresas chinas en cualquier aspecto técnico, de propiedad o mantenimiento de estas infraestructuras críticas. Según explicó el presidente de la FCC, el objetivo es proteger los sistemas de comunicaciones internacionales ante riesgos cibernéticos, sabotajes físicos y control estratégico por parte de adversarios extranjeros.

Cables que sostienen el mundo digital

Aunque invisibles para el usuario común, los cables submarinos transportan más del 99 % del tráfico global de internet, entrelazando continentes con un sistema físico altamente vulnerable. En total, hay más de 400 cables submarinos activos que cruzan los océanos, muchos de ellos con vínculos que conectan directamente con la infraestructura estadounidense. Su seguridad, por tanto, se ha convertido en una prioridad estratégica para Washington, especialmente en un contexto donde el espionaje tecnológico y las amenazas híbridas se han intensificado.

China en el centro de las preocupaciones

Desde hace varios años, China ha sido señalada por las agencias de inteligencia estadounidenses como un actor con capacidades avanzadas para interceptar comunicaciones o comprometer redes críticas. Esta sospecha ha llevado a una vigilancia cada vez más estricta sobre la participación de empresas chinas en sectores sensibles.

La lista de entidades que representan un riesgo para la seguridad nacional, elaborada por la FCC, incluye gigantes tecnológicos como Huawei, ZTE, China Telecom y China Mobile. La nueva regulación busca impedir que cualquier tecnología desarrollada por estas compañías se utilice en sistemas que toquen territorio estadounidense.

Proyectos cancelados y un precedente cada vez más sólido

La desconfianza no es nueva. Desde 2020, el gobierno de EE. UU. ha logrado bloquear al menos cuatro proyectos de cables submarinos que pretendían conectar el país con Hong Kong, citando como argumento principal los riesgos vinculados a la seguridad de los datos. Esta tendencia se consolidó en 2023, cuando la FCC anunció una revisión integral de sus normativas sobre cables internacionales, anticipando restricciones como las que ahora están en marcha.

Ataques recientes refuerzan las alarmas

Varios incidentes internacionales han alimentado la preocupación estadounidense. En el mar Báltico, dos cables de fibra óptica fueron seccionados misteriosamente, desatando investigaciones por posible sabotaje. En Taiwán, en 2023, el gobierno local acusó a barcos chinos de cortar intencionadamente los únicos cables que abastecían de internet a las islas Matsu, un enclave estratégico del estrecho de Taiwán. Y más recientemente, tres cables submarinos resultaron dañados en el mar Rojo, en el contexto de los ataques de los rebeldes hutíes, afectando el tráfico entre Europa y Asia.

Hacia una política más agresiva de protección digital

La FCC anticipó que abrirá un proceso público de consulta para considerar nuevas medidas técnicas y políticas que fortalezcan la seguridad de los cables frente a amenazas físicas y cibernéticas. Entre las opciones se incluyen sistemas de monitoreo en tiempo real, blindajes físicos y una supervisión más estricta sobre los contratos internacionales vinculados a estas infraestructuras.

La medida forma parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para reducir su dependencia tecnológica de actores considerados hostiles, y representa otro frente en la rivalidad sistémica entre Washington y Pekín, que se disputa no solo el dominio comercial, sino también el control de las infraestructuras críticas del siglo XXI.

La decisión de Washington de vetar tecnología china en cables submarinos es mucho más que una regulación técnica: es una declaración geopolítica que busca reafirmar el control soberano sobre las redes globales de comunicación en un mundo donde la ciberseguridad y la supremacía digital están en el centro de las tensiones entre potencias.

Fuentes: Reuters