Japón alerta sobre el rol creciente de la Guardia Costera China en una posible contingencia en Taiwán
El nuevo Libro Blanco de Defensa de Japón advierte sobre el creciente protagonismo de la Guardia Costera China en simulaciones de conflicto con Taiwán. Esta estrategia, basada en tácticas de zona gris, busca eludir una respuesta militar directa de EE.UU.

TOKIO, JAPÓN – En su más reciente Libro Blanco de Defensa, publicado el 15 de julio, el Ministerio de Defensa de Japón ha encendido las alarmas en torno a un cambio doctrinal estratégico por parte de China en sus preparativos militares hacia Taiwán. El documento subraya el papel cada vez más relevante de la Guardia Costera China (CCG) en ejercicios que simulan un conflicto en el estrecho, marcando un viraje significativo en la estructura de sus maniobras y una sofisticación en el uso de tácticas de presión indirecta o zona gris.
Este giro plantea desafíos sustanciales para los aliados de la región, principalmente Estados Unidos y Japón, al difuminar los límites entre una situación de conflicto armado y una operación bajo apariencia de aplicación de la ley. La ambigüedad legal y operativa que ofrece el uso de la CCG podría complicar o retrasar una eventual respuesta militar aliada, y fortalecer la narrativa china de que el conflicto sobre Taiwán es un asunto interno.
De la demostración militar abierta al control marítimo encubierto
Durante años, los ejercicios militares del Ejército Popular de Liberación (EPL) centraron su foco en la demostración de fuerza convencional. Uno de los ejemplos más notorios fue la intensa actividad registrada en agosto de 2022, cuando, en respuesta a la visita de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, China lanzó nueve misiles balísticos en una clara advertencia a Taipei y Washington.
En abril de 2023, el EPL volvió a mostrar músculo con el ejercicio Joint Sword, que incluyó por primera vez la participación del portaaviones Shandong en aguas del Pacífico. Sin embargo, desde entonces, el Ministerio de Defensa japonés observa una evolución en la naturaleza de las maniobras. La narrativa ya no gira exclusivamente en torno a una invasión tradicional, sino a la capacidad de ejercer presión y asfixia estratégica mediante bloqueos simulados.
El Libro Blanco 2025 destaca que los ejercicios más recientes han incorporado un nuevo actor protagónico: la Guardia Costera China, cuerpo que si bien opera bajo apariencia civil, fue integrado en 2018 a la Fuerza de Policía Armada Popular, alineándose de facto con las estructuras militares del régimen.

La Guardia Costera China y la “zona gris”
El concepto de “guerra en la zona gris”, al que alude el informe japonés, hace referencia a operaciones deliberadamente diseñadas para no cruzar el umbral legal del conflicto armado, pero sí generar cambios estratégicos en el terreno. En este contexto, la CCG ofrece una herramienta ideal: buques pintados de blanco, identificados como patrulleros civiles, pero subordinados a una cadena de mando militarizada y equipados para realizar misiones de vigilancia, interdicción e incluso bloqueo.
En los ejercicios Joint Sword 2024A y 2024B, realizados en mayo y octubre del año pasado respectivamente, la Guardia Costera China practicó tareas de intercepción, inspección de buques y bloqueo de accesos marítimos clave a Taiwán, marcando su incorporación oficial en escenarios operativos de gran escala.
Este tipo de maniobras busca crear una situación de “cuarentena” no declarada, donde buques de la CCG patrullen las aguas que rodean la isla, impidan el libre tránsito de embarcaciones comerciales o de suministros, y ejerzan control efectivo sin recurrir a una acción bélica directa.
Riesgos estratégicos y dilemas legales para Estados Unidos y sus aliados
La ambigüedad jurídica que implica el uso de la CCG es uno de los aspectos más críticos destacados por Tokio. Según el derecho internacional, para que Estados Unidos pueda invocar la legítima defensa colectiva —ya sea por solicitud de Taiwán o por ataque a sus propias fuerzas desplegadas en la región— debe mediar un “ataque armado” claro y verificable.
En caso de que China imponga un bloqueo con su Guardia Costera —sin fuego cruzado, sin misiles y sin ocupación militar— el escenario queda en un limbo legal. ¿Es eso un ataque armado? ¿Justifica una respuesta militar? ¿O se trata simplemente de una operación de aplicación de la ley en aguas en disputa?
Esta zona gris deliberadamente diseñada por Pekín amenaza con paralizar la capacidad de reacción de Estados Unidos y sus aliados. Además, le permite al gobierno chino sostener públicamente que está actuando dentro de su jurisdicción, reduciendo los costos diplomáticos y dificultando la construcción de consenso internacional frente a una escalada.
Implicancias regionales y advertencia de Tokio
El informe del Ministerio de Defensa japonés no solo lanza una advertencia técnica sobre los cambios en la doctrina militar china. También es una señal política hacia Washington y sus socios, instándolos a preparar doctrinas y marcos de respuesta adecuados ante escenarios no convencionales.
“La Guardia Costera China ya no debe ser vista como un actor civil. Es una herramienta militar estratégica, diseñada para operar con baja visibilidad en conflictos donde el control narrativo es tan importante como el control territorial”, sostiene el documento.
Japón, que alberga importantes bases estadounidenses y podría verse arrastrado a un conflicto por su proximidad geográfica y sus compromisos bilaterales, ve con creciente preocupación la sofisticación del aparato de coerción chino. El país también recalca que, en caso de que fuerzas estadounidenses en su territorio fuesen atacadas —directa o indirectamente— por unidades chinas, se activaría su derecho a la legítima defensa individual o colectiva.
El creciente protagonismo de la Guardia Costera China en simulaciones de bloqueo a Taiwán refleja una estrategia meticulosamente diseñada para eludir los umbrales tradicionales del conflicto armado. Japón advierte que esta forma de guerra híbrida impone nuevos dilemas de seguridad y respuesta, exigiendo una revisión urgente de las doctrinas de disuasión y defensa en el Indo-Pacífico.
Fuentes: Ministerio de Defensa japonés, NHK