Francia despliega su estrategia militar en el Ártico ante la creciente rivalidad global
Francia lanza su primera estrategia de defensa para el Ártico, ante el aumento de tensiones geopolíticas y militarización en la región. El plan busca asegurar recursos críticos, fortalecer alianzas y adaptar capacidades militares para operar en condiciones extremas.

PARÍS, FRANCIA — El Ministerio de las Fuerzas Armadas de Francia ha presentado su primera Estrategia de Defensa para el Ártico, un documento que marca un giro decisivo en la postura del país ante una región que ha pasado de ser un remoto territorio de hielo a convertirse en un nuevo escenario de confrontación estratégica.
El deshielo acelerado por el cambio climático, la apertura de rutas comerciales clave como el Paso del Noreste y la abundancia de recursos energéticos y minerales —petróleo, gas y tierras raras— han convertido el Ártico en un espacio codiciado. Pero es la invasión rusa de Ucrania en 2022 la que ha acelerado la militarización de la zona, fracturando décadas de cooperación multilateral.
El fin de la «excepción ártica»
Hasta hace poco, el Ártico era un ejemplo de gobernanza estable, con mecanismos como el Consejo Ártico facilitando el diálogo entre potencias. Sin embargo, la guerra en Europa del Este ha reavivado viejas rivalidades. Con Finlandia y Suecia ingresando a la OTAN en 2023 y 2024, respectivamente, siete de los ocho países con costa ártica son ahora miembros de la Alianza, dejando a Rusia como el gran actor aislado.
«El Ártico ya no es una excepción pacífica», advierte un alto funcionario del Quai d’Orsay. «La región es hoy un punto caliente donde se superponen intereses económicos, seguridad energética y disputas territoriales».

Los tres pilares de la estrategia francesa
El plan presentado por París se estructura en tres ejes clave:
- Presencia reforzada
Francia busca legitimarse como actor ártico a través de participación activa en foros regionales y despliegues militares selectivos. La inteligencia ambiental será prioritaria, especialmente para garantizar la disuasión nuclear oceánica, dado que los submarinos franceses operan en aguas cercanas al Ártico. - Cooperación con aliados
El documento enfatiza ejercicios conjuntos con socios de la OTAN y la UE, en particular con Noruega y Canadá, países con los que Francia ya ha realizado maniobras en condiciones extremas. También se impulsará el intercambio de información con actores regionales para mejorar la vigilancia marítima. - Inversión en capacidades especializadas
Adaptar el equipamiento militar a temperaturas bajo cero y largos periodos de oscuridad es un desafío técnico. París desarrollará satélites polares, sistemas de comunicaciones resistentes al frío y vehículos para operar en terrenos helados. «No podemos depender de tecnología estándar en un entorno que no lo es», explicó una fuente castrense.
La apuesta por los recursos críticos
Más allá de lo militar, la estrategia reconoce que el Ártico es vital para la autonomía energética europea. Rusia controla el 30% de las reservas de gas natural de la región, mientras que China —autodenominada «Estado casi ártico»— ha incrementado su presencia mediante inversiones en infraestructura.
«Si Europa quiere reducir su dependencia externa, debe asegurar el acceso a estos recursos», señaló un analista del IRIS (Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas). «Francia está jugando una partida a largo plazo».
¿Escalada inevitable?
Aunque el documento insiste en que su objetivo es «estabilidad, no confrontación», expertos advierten riesgos. Rusia ha reactivado bases soviéticas y desplegado sistemas antiaéreos S-400, mientras EE.UU. responde con patrullas reforzadas.
«El Ártico es la última frontera, pero también podría ser el primer campo de batalla de una nueva Guerra Fría», alertó un excomandante de la Marina Nacional francesa. Francia, con esta estrategia, aspira a evitar ese escenario… sin quedarse atrás.
Fuentes: France 24, Janes Defence Weekly