30 de agosto de 2025

Trump cambia de estrategia: retoma el envío de armas a Ucrania y advierte con sanciones a Rusia

Donald Trump redefine su postura sobre el conflicto en Ucrania. Tras meses de ambigüedad, anuncia el reenvío de armamento, incluidos sistemas Patriot, y advierte con duras sanciones económicas a Rusia si no se logra un alto al fuego en 50 días.

Trump cambia de estrategia: retoma el envío de armas a Ucrania y advierte con sanciones a Rusia

Donald Trump redefine su postura sobre el conflicto en Ucrania. Tras meses de ambigüedad, anuncia el reenvío de armamento, incluidos sistemas Patriot, y advierte con duras sanciones económicas a Rusia si no se logra un alto al fuego en 50 días.

WASHINGTON D.C., ESTADOS UNIDOS – En un giro que reconfigura su política exterior, el presidente Donald Trump ha decidido respaldar abiertamente a Ucrania, autorizando el reenvío de armamento pesado y amenazando con aranceles del 100% a las exportaciones rusas si Moscú no accede a un acuerdo de paz en los próximos 50 días.

La medida, que incluye el despliegue de sistemas de defensa aérea Patriot a través de canales de la OTAN, marca un viraje sustancial en el discurso del mandatario, quien hasta hace poco mantenía una postura ambigua y evasiva sobre el conflicto. “Ya es suficiente. Están matando a demasiada gente”, habría dicho Trump a sus asesores, según fuentes de la Casa Blanca.

Durante su campaña presidencial y los primeros meses tras asumir el poder en enero de 2025, Trump evitó pronunciarse con claridad sobre el conflicto. En más de una ocasión, culpó a Ucrania por la prolongación de la guerra, e incluso llegó a suspender temporalmente la ayuda militar, asegurando que “Kiev había perdido su mano ganadora” y debía ceder para alcanzar la paz.

En febrero, se vivió un tenso encuentro en la Oficina Oval entre Trump y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que marcó un punto bajo en la relación bilateral. La desconfianza crecía, y mientras Ucrania pedía más asistencia, Washington cerraba filas.

Pero la situación cambió radicalmente en el transcurso de los últimos meses. Desde mayo de 2025, la ofensiva rusa escaló de forma dramática, con ataques reiterados a infraestructura civil y energética. Las imágenes de hospitales y escuelas bombardeadas llegaron a medios estadounidenses, presionando a la Casa Blanca.

“Putin está yendo demasiado lejos”, reconoció Trump en un mitin reciente. “Si no se detiene, habrá consecuencias económicas como nunca antes”.

Trump aseguró haber intentado mediar al menos cuatro veces con el Kremlin desde su regreso a la presidencia. Hubo contactos personales, incluidos llamados directos con Vladímir Putin, como el que tuvo lugar en mayo pasado, cuando el mandatario estadounidense aceptó una prórroga informal para un posible cese al fuego.

Pero los gestos diplomáticos no fueron correspondidos. Cada vez que parecía haber un avance, Rusia redoblaba sus ataques, y las promesas de contención se evaporaban en nuevas ofensivas. Moscú, según funcionarios de la administración estadounidense, interpretó la prudencia de Trump como una señal de debilidad.

Esa lectura provocó un cambio de tono desde Washington, con el presidente decidiendo pasar a una estrategia de presión económica y militar coordinada con sus aliados.

El nuevo paquete de apoyo incluye el envío de armamento sofisticado a través de países europeos, que actuarán como intermediarios logísticos. Entre el material prometido destacan baterías Patriot, munición de largo alcance y vehículos blindados.

Pero el mayor impacto podría venir por la vía económica. Trump ha advertido que, de no alcanzarse una paz negociada, impondrá aranceles del 100% a las exportaciones rusas, incluyendo petróleo, gas y metales estratégicos. Además, amenazó con aplicar sanciones secundarias a países que continúen comprando crudo ruso, apuntando directamente a China, India y Turquía.

“No solo vamos a sancionar a Rusia. Vamos a sancionar a quienes la financian”, dijo Trump.

Analistas coinciden en que estas medidas podrían asfixiar la economía rusa, sobre todo si la Unión Europea decide aumentar su participación en el financiamiento de armas para Ucrania y endurecer su embargo energético.

Este giro en la política estadounidense no solo impacta la guerra en Ucrania. También reordena alianzas globales y tensiona aún más las relaciones con potencias como China e India, que podrían verse obligadas a reconsiderar sus lazos con Moscú.

La decisión de Trump, aunque inesperada, responde a una lectura más cruda del conflicto: la prolongación de la guerra amenaza el equilibrio internacional y mina la credibilidad estadounidense como garante de seguridad global. Frente a ese escenario, el presidente ha optado por actuar con una mezcla de presión económica y respaldo militar.

La Casa Blanca ha dejado claro que el plazo de 50 días para alcanzar una solución no es simbólico. Si Rusia no muestra señales concretas de querer negociar, las represalias comerciales y el fortalecimiento del frente ucraniano serán inmediatos.

Fuentes: EFE, AP