Francia examina la posibilidad de aumentar su presupuesto militar ante un escenario internacional cada vez más conflictivo
La creciente inestabilidad geopolítica y la surgencia de nuevas amenazas han impulsado a Francia a reforzar significativamente su capacidad defensiva. Este ambicioso plan de inversión militar, propuesto por el presidente Emmanuel Macron, busca salvaguardar la soberanía nacional y la seguridad europea, en un contexto de tensiones latentes con Rusia y la propagación de conflictos híbridos.

PARÍS, FRANCIA – En un momento definitorio para la seguridad del continente, Francia se prepara para un drástico aumento en su presupuesto de defensa, una medida que subraya la seriedad de las amenazas contemporáneas y la determinación del país para proteger sus intereses y los de sus aliados. En la víspera de una fecha emblemática, el presidente Emmanuel Macron anunció una inyección adicional de 6.500 millones de euros destinados a las fuerzas armadas en los próximos años, una respuesta contundente a lo que describió como «nuevas amenazas sin precedentes«, con una mirada especial puesta en Rusia.
El plan, que contempla un incremento de 3.500 millones de euros en 2026 y otros 3.000 millones en 2027, aún requiere la validación del poder legislativo. Sin embargo, la urgencia del mensaje presidencial es innegable. «Desde 1945, la libertad nunca ha estado tan amenazada, y nunca tan seriamente. Para ser libres en este mundo debemos ser temidos. Para ser temidos debemos ser poderosos», sentenció Macron, dirigiéndose a la nación y, de forma particular, a aquellos sectores políticos que cuestionan la prioridad de la defensa sobre el gasto social. «La nación los necesita. Todos los franceses y francesas deben ser conscientes de la amenaza que nos rodea. Todos tenemos que hacer sacrificios. La libertad tiene un precio», enfatizó, subrayando la necesidad de una cohesión nacional frente a los desafíos.
La multiplicidad de frentes: Desinformación, ciberataques y la sombra de Rusia
El análisis de Macron sobre las amenazas que acechan a Francia es amplio y multifacético. No solo se refirió a las campañas de desinformación y a las operaciones de propaganda dirigidas a la juventud, sino que también puso el foco en el terrorismo en todas sus manifestaciones. La conflagración en Ucrania ha exacerbado la percepción de riesgo en Europa, y la actitud de Rusia es una preocupación central. Asimismo, la inestabilidad en Oriente Medio y la influencia de Estados Unidos en el escenario global añaden capas de complejidad a la ecuación de seguridad francesa.
En este contexto, el presidente ha instruido a los mandos militares y de defensa a iniciar un «diálogo estratégico» con sus socios europeos, con el objetivo de evaluar el papel que el arsenal nuclear francés podría desempeñar en la salvaguarda de Europa. Esta iniciativa subraya la dimensión continental de la estrategia de defensa francesa y su compromiso con la seguridad colectiva.

Rusia, el adversario en la mira: Una guerra híbrida en curso
Las declaraciones de Macron se inscriben en un período de alta tensión en Europa, marcado por la persistencia de los ataques rusos contra Ucrania y la respuesta de Occidente, incluyendo el envío de sistemas de defensa antiaérea Patriot por parte de Estados Unidos. Es en este clima que el general Thierry Burkhard, jefe del Ejército francés, realizó una reveladora declaración previa al discurso presidencial, señalando a París como el «principal enemigo» de Rusia en Europa.
Burkhard explicó que la percepción de Rusia se debe en gran parte al firme apoyo de Francia a Ucrania. Aunque no se prevé un ataque directo de Rusia en territorio francés, el general advirtió sobre la capacidad de Moscú para librar una «guerra híbrida», un conflicto que se manifiesta en múltiples dominios. La desinformación, los ciberataques y el espionaje son herramientas que Rusia, descrita como un «poderoso peligro«, ya emplea activamente.
El general Burkhard detalló la diversidad de estas operaciones, mencionando el sabotaje de infraestructuras submarinas, las campañas de desinformación en Francia y actos de espionaje. La necesidad de defenderse de Rusia en «múltiples frentes» es, según él, una realidad ineludible. En el espacio, los satélites rusos buscan obstaculizar e interferir las trayectorias de los satélites franceses. En el ámbito marítimo, submarinos nucleares rusos patrullan regularmente el Atlántico Norte y el Mediterráneo, vigilando zonas de importancia estratégica. Y en el espacio aéreo, se producen frecuentes «fricciones e interacciones» con aviones rusos sobre el Mar Negro, Siria, el Mediterráneo y, ocasionalmente, el Atlántico Norte.
Este análisis exhaustivo de las amenazas y la determinación de Francia para fortalecer su capacidad de defensa reflejan una nueva era en la seguridad europea, donde la disuasión y la preparación multifacética se vuelven imperativas.
Fuentes: AFP, Reuters