Fuerzas Especiales de EE.UU. y Filipinas ensayan con buques no tripulados en la Bahía de Subic
Las Fuerzas Especiales de Estados Unidos han intensificado su cooperación militar con Filipinas, incorporando tecnologías avanzadas para fortalecer la seguridad marítima compartida. Recientemente, en la Bahía de Subic, las tropas estadounidenses realizaron ejercicios conjuntos utilizando buques de superficie no tripulados (USV).

Las Fuerzas Especiales de Estados Unidos han intensificado su cooperación militar con Filipinas, incorporando tecnologías avanzadas para fortalecer la seguridad marítima compartida. Recientemente, en la Bahía de Subic, las tropas estadounidenses realizaron ejercicios conjuntos utilizando buques de superficie no tripulados (USV).
WASHINGTON D.C., ESTADOS UNIDOS – Las tranquilas aguas de la Bahía de Subic, un enclave de histórica relevancia estratégica en Filipinas, fueron recientemente el escenario de un despliegue tecnológico de vanguardia. Operadores de élite de las Fuerzas Especiales estadounidenses, en estrecha colaboración con sus homólogos filipinos, llevaron a cabo ejercicios intensivos con buques de superficie no tripulados (USV), una señal inequívoca del fortalecimiento de la cooperación bilateral en defensa entre Washington y Manila, especialmente ante las crecientes tensiones generadas por las acciones de Pekín en el Mar de China Meridional.
En el centro de estas maniobras se encontraba el Devil Ray T-38, un sofisticado USV desarrollado por Maritime Tactical Systems. Una reveladora fotografía, difundida por la Fuerza Aérea de los EE. UU., capturó la esencia de la operación: un T-38 siendo operado en la Base Naval de Operaciones de Subic. De manera significativa, una embarcación de asalto de combate de la Fuerza Naval Especial filipina remolcaba el dron cerca del Muelle 7, un área que en ese momento albergaba unidades navales filipinas de importancia, incluyendo una cañonera clase Acero y los buques BRP Gregorio del Pilar (PS-15) y BRP Davao del Sur (LD 602). Este detalle subraya la integración operativa que se busca alcanzar.
La presencia y actividad de las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses en Filipinas se ha intensificado desde principios de la primavera, con un despliegue notable de su aviación especializada y lanchas rápidas. Estos movimientos, que abarcan localizaciones estratégicas como el archipiélago de Batanes, peligrosamente cercano a Taiwán, y zonas clave del Mar de China Meridional, fueron puestos de relieve por el propio Secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, durante su visita a Manila en marzo. Esta fue su primera escala en un país socio de la región del Indopacífico, un gesto de alto valor simbólico y estratégico.

El Secretario Hegseth, en una declaración conjunta en Manila, no solo validó estos entrenamientos, sino que también anticipó la incorporación de drones junto con los innovadores Sistemas de Interdicción de Buques Expedicionarios (NMESIS) de la Armada y la Infantería de Marina para el ejercicio bilateral Balikatan 2025. Este ejercicio, de máxima prioridad, se centrará en la defensa de Filipinas, con un foco especial en las operaciones en el Mar de China Meridional y el Estrecho de Luzón. El comunicado oficial fue claro: el adiestramiento en lanzadores y buques antibuque no tripulados «aumentará la interoperabilidad y la preparación operativa de las fuerzas estadounidenses y filipinas para aprovechar las capacidades militares de vanguardia en los entornos operativos del Indopacífico».
Curiosamente, mientras la participación del sistema NMESIS en los ejercicios recibió una cobertura prominente, el componente USV de Balikatan solo se hizo público a finales de mayo, semanas después de la conclusión del ejercicio. Las imágenes de la Fuerza Aérea constituyen, hasta la fecha, la única evidencia de fuente abierta de estos ejercicios específicos con USV entre EE.UU. y Filipinas.
Persiste una cierta ambigüedad sobre si el dron MARTAC avistado era operado por personal estadounidense o filipino, ya que ambas naciones han desplegado activamente sistemas no tripulados para operaciones y pruebas. Manila, de hecho, ya ha incorporado a su arsenal cuatro T-12 MANTAS y un Devil Ray T-38, donados por Washington como parte de un esfuerzo más amplio para potenciar la conciencia del dominio marítimo (MDA) filipino en el Mar de China Meridional. Esta capacidad es crucial para Filipinas en medio de sus disputas territoriales con Pekín. El MANTAS T-12, aunque más pequeño que el T-38, posee la singular capacidad de operar con una cubierta inundada, manteniendo gran parte del dron bajo la superficie, asemejándose a la operativa de un narcosubmarino para una mayor discreción. Por su parte, el Devil Ray puede alcanzar velocidades impresionantes de hasta 80 nudos y transportar cargas útiles de cinco toneladas, utilizando la red Starlink para el comando y control.
La Armada de Filipinas, a través de su Unidad Uno de Buques de Superficie No Tripulados, es la encargada de operar estos avanzados sistemas. El exoficial al mando, Almirante Toribio Adaci, lo expresó con claridad: «Necesitamos unidades USV para fines de ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento) para mejorar nuestra capacidad de conocimiento del dominio marítimo. Así es como evolucionan las armadas modernas, utilizando sistemas no tripulados para complementar los sistemas tripulados».
Este adiestramiento conjunto, con la incorporación de plataformas no tripuladas de última generación, no solo refleja la profundización de los lazos de defensa entre ambas naciones, sino que también subraya la creciente importancia de los sistemas no tripulados como herramientas cruciales en la configuración del futuro escenario de seguridad en el Indopacífico.
Referencias: Naval News, Armada de Filipinas